Los católicos adoramos solo a Dios (latría) y veneramos (dulía) lo que Él consagra: sus ángeles, sus amigos, sus lugares, sus tiempos, sus objetos y sus acciones sagradas. A María, por su singular relación con Cristo, tributamos hiperdulía. Idolatría es dar a una criatura el culto que pertenece únicamente a Dios; veneración es reconocer y honrar la obra de Dios en sus criaturas.
· Revelación
Prohibición absoluta de la idolatría
“No te postrarás ante ningún otro dios” (Ex 34,14).
“Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto” (Mt 4,10).
Pedro rechaza ser adorado: “Levántate, que también yo soy hombre” (Hch 10,25-26).
El ángel prohibe la adoración: “No lo hagas… ¡Adora a Dios!” (Ap 19,10).
Veneración querida por Dios (honor relativo que remite a Él):
Ángeles: Josué cae rostro en tierra ante el “Jefe del ejército del Señor” (Jos 5,13s); Rafael corrige y dirige la alabanza a Dios (Tob 12,15-16).
Santos del A.T.: “Elogiemos a los hombres ilustres” (Sir 44,1.19; 45,1.7; 46,2).
Lugares sagrados: “¡Qué terrible es este lugar! Es casa de Dios y puerta del cielo” (Gén 28,16-17); la gloria llena el templo y el pueblo se postra (2 Cro 7,1-2).
Objetos sagrados: Arca, altar, lavatorio, hechos según mandato divino (Ex 25,10; 27,1-2; 30,17-21).
Tiempos sagrados: año sabático y sábado consagrados a Dios (Ex 23,10-12; cf. santuario en Ex 25,8-19).
Personas sagradas: unción sacerdotal y respeto al “ungido del Señor” (Sir 45,9; 2 Sam 1,14).
Acciones sagradas: sacrificios prescritos (Lev 1,3-7; 2,1-6) y la Eucaristía como “comunión con la sangre [y el cuerpo] de Cristo” (1 Co 10,16).
Tradición y Magisterio
II de Nicea (787): legítimo venerar las imágenes; la honra se refiere al prototipo (no a la materia).
Concilio de Trento, Ses. XXV: se mantienen imágenes, reliquias y culto de los santos para mover a Dios por su intercesión.
Catecismo de la Iglesia Católica:
2096-2097: la adoración corresponde solo a Dios.
956-957: comunión de los santos e intercesión.
971: hiperdulía a la Santísima Virgen, sin disminuir la adoración debida a Dios.
2131-2132: legitimidad de las imágenes sagradas.
San Juan Damasceno (Contra los que destruyen las imágenes): el honor tributado a la imagen se dirige a quien ella representa.
Discernimiento conceptual
Adorar (latría): reconocer a Dios como Creador y Señor, sometimiento total, sacrificio y culto supremos. Solo a Dios.
Venerar (dulía): honor y respeto por los amigos y obras de Dios; siempre relativo a Él.
Hiperdulía: veneración singular a María por su maternidad divina.
Imágenes: son signos que remiten al modelo; no tienen poder propio. Romper la referencia a Dios sería idolatría; mantenerla es veneración.
Objeciones secundarias
“Postrarse ante una imagen es idolatría.”
En la Biblia hay gestos de postración no idolátricos (p. ej., ante el templo o ante el mensajero divino que remite a Dios: Gén 28,16-17; Tob 12,15-16). El criterio no es el gesto sino el término del culto: siempre Dios.
“Pedir a los santos quita gloria a Cristo.”
Al contrario: participa de su única mediación (1 Tim 2,5) por intercesión de sus miembros (CEC 956-957). La gloria de los santos magnifica la obra de Cristo.
“Las imágenes violan el mandamiento.”
Dios mismo mandó imágenes (querubines del Arca: Ex 25,18). Lo prohibido es hacer ídolos y adorarlos(darles latría).
Argumento práctico
Si rindiésemos a una criatura el culto de adoración, la Eucaristía, la genuflexión ante el Sagrario o el “Tantum ergo” serían blasfemos. La Iglesia los practica porque allí está Dios. Los honores a ángeles, santos, lugares o tiempos sagrados nos llevan a Dios, nunca compiten con Él.
Liturgia y testimonio eclesial
Adoración: culto eucarístico, procesión del Corpus Christi, exposición y bendición con el Santísimo.
Veneración: incensar el altar y el Evangeliario; fiestas de los santos; dedicación de templos; consagración del tiempo (domingo); respeto al “ungido del Señor”.
Pautas para la vida cristiana
Ordena tu corazón: adoración diaria a Dios (visita al Sagrario, acto de adoración).
Honra lo sagrado: cuida templos, objetos litúrgicos y “tiempos del Señor”.
Comunión de los santos: pide intercesión, imita virtudes, agradece favores recibidos.
Purifica la intención: todo gesto de veneración debe terminar en Dios.
¿Quieres profundizar más?
Biblia: Ex 34,14; Mt 4,10; Hch 10,25-26; Ap 19,10; Jos 5,13s; Tob 12,15-16; Sir 44,1.19; 45,1.7; 46,2; Gén 28,16-17; 2 Cro 7,1-2; Ex 25,10.18; 27,1-2; 30,17-21; Ex 23,10-12; 2 Sam 1,14; Lev 1,3-7; 2,1-6; 1 Co 10,16.
Magisterio: II de Nicea; Trento (Ses. XXV); CEC 2096-2097; 956-957; 971; 2131-2132.
Padres: San Juan Damasceno.
