lunes, 1 de septiembre de 2025

¿Por qué los católicos celebramos el domingo y no el sábado, tal y como lo manda la Biblia?

Algunos sostienen que el verdadero día del Señor es el sábado, y acusan a la Iglesia católica de haber cambiado arbitrariamente el mandamiento. Sin embargo, la revelación y la tradición cristiana muestran que desde los orígenes la comunidad apostólica celebró el domingo como memorial de la resurrección de Cristo.

* Revelación: “El primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para la fracción del pan, Pablo les dirigía la palabra” (Hch 20,7). Ya en tiempos apostólicos, la Eucaristía se celebraba el domingo, primer día de la semana.

* Revelación: “El día del Señor quedé arrebatado en el Espíritu” (Ap 1,10). San Juan utiliza esta expresión para referirse al domingo, día en el que la Iglesia conmemora la victoria de Cristo sobre la muerte.

* Revelación: “El primer día de la semana, muy de madrugada, fueron al sepulcro” (Lc 24,1). Los evangelios señalan con claridad que Jesús resucitó en domingo, fundamento de la celebración cristiana.

Los Padres de la Iglesia confirmaron esta praxis. San Ignacio de Antioquía (s. I-II) escribió: “Ya no vivimos según el sábado, sino según el día del Señor, en el cual también nació nuestra vida por Él y por su muerte”. La Iglesia entendió que el domingo no abolía el sábado, sino que lo cumplía y lo superaba al señalar la nueva creación inaugurada por la resurrección.

La Liturgia ha mantenido ininterrumpidamente esta tradición: el domingo es el centro de la vida cristiana, “la fiesta primordial” según el Concilio Vaticano II. En él la Iglesia se reúne, celebra la Eucaristía y anticipa el descanso eterno en Dios.

El domingo, por tanto, no es una invención humana, sino la confesión semanal de que Cristo vive. Celebrarlo es entrar en el ritmo mismo de la salvación.

¿Quieres profundizar más?

Juan Pablo II. (1998). Dies Domini: Carta apostólica sobre la santificación del domingo. Ediciones Palabra. ISBN 978-84-8239-387-6.