lunes, 1 de septiembre de 2025

¿Ciencia y fe son enemigas?

Una objeción repetida en el mundo moderno es que la ciencia habría demostrado que Dios no existe, como si razón y fe estuvieran condenadas a enfrentarse. Sin embargo, esta oposición es artificial. La revelación y la experiencia de muchos científicos demuestran que la fe y la ciencia se complementan y se enriquecen mutuamente.

* Revelación: “Lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, se dejan ver a la inteligencia a través de sus obras desde la creación del mundo” (Rom 1,20). El orden del cosmos no oculta a Dios: lo manifiesta.

* Revelación: “Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; su inteligencia no tiene medida” (Sal 147,5). La creación refleja la sabiduría del Creador que la sostiene.

La historia de la ciencia está jalonada de grandes hombres de fe, muchos de ellos católicos, que descubrieron leyes fundamentales del universo sin ver en ello amenaza alguna a su fe. Para ellos, el estudio del cosmos era otra forma de leer el libro de Dios.

Entre ellos destacan:

  1. Georges Lemaître (1894–1966): sacerdote belga, padre de la hipótesis del Big Bang.

  2. Gregor Mendel (1822–1884): fraile agustino, fundador de la genética moderna.

  3. Roger Bacon (1214–1292): fraile franciscano, pionero del método experimental.

  4. Marin Mersenne (1588–1648): sacerdote francés, considerado “el padre de la acústica”.

  5. Christopher Clavius (1538–1612): jesuita, matemático clave en la reforma del calendario gregoriano. Un cráter de la luna se llama así en su honor.

  6. Angelo Secchi (1818–1878): sacerdote jesuita, fundador de la astrofísica moderna.

  7. Francesco Lana de Terzi (1631–1687): jesuita, pionero de la aeronáutica.

  8. Athanasius Kircher (1602–1680): erudito jesuita, considerado el “maestro de cien ciencias”.

  9. Giovanni Battista Riccioli (1598–1671): jesuita, primer cartógrafo lunar sistemático.

  10. Nicolás Steno (1638–1686): obispo, padre de la geología y la estratigrafía.

La Tradición de la Iglesia siempre enseñó que la fe y la razón provienen de la misma fuente: Dios, autor de la naturaleza y de la gracia. El Magisterio lo reafirmó con san Juan Pablo II en Fides et Ratio, donde se recuerda que ambas son “dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad”.

La Liturgia también reconoce esta armonía cuando en las oraciones bendice al Creador por el don de la inteligencia y de la ciencia, recordando que toda sabiduría auténtica procede de Él.

Por tanto, no existe contradicción: la ciencia estudia el cómo, la fe ilumina el porqué. Ambas convergen en señalar que el universo tiene un orden y un sentido que nos remite a su Autor.

¿Quieres profundizar más?

Papa Benedicto XVI (2011). Fe y ciencia: un diálogo necesario (Presencia Teológica). Sal Terrae. ISBN 978‑84‑293‑1959‑0