lunes, 1 de septiembre de 2025

¿Qué es el purgatorio?

Una de las objeciones más repetidas contra el purgatorio es que la palabra no aparece en la Biblia. Sin embargo, tampoco aparecen términos como “Trinidad”, “Encarnación” o incluso “Biblia”, y no por ello se niegan esas realidades esenciales de la fe cristiana. Lo importante no es la palabra exacta, sino la verdad que expresa.

* Revelación: “Nada impuro entrará en ella, ni nadie que cometa abominación o mentira” (Ap 21,27). La Escritura enseña que en la presencia de Dios no puede haber mancha alguna. Pero, ¿qué ocurre con quienes mueren en gracia, aunque aún con imperfecciones o pecados leves?

Aquí se manifiesta la misericordia de Dios: el purgatorio no es un castigo cruel, sino un don. Es el proceso de purificación que prepara al alma para ver a Dios cara a cara. Benedicto XVI lo describió con una imagen luminosa: es como estar en una habitación oscura y, de repente, recibir un fogonazo de luz. Los ojos, acostumbrados a la penumbra, necesitan un tiempo de adaptación. Así ocurre con la luz de Dios: el purgatorio es ese tiempo de gracia en el que el alma se va adecuando a la plenitud de su presencia.

* Revelación: “Al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en este mundo ni en el venidero” (Mt 12,32). Estas palabras de Jesús implican que, mientras algunos pecados no se perdonan ni aquí ni allá, existen otros que sí pueden ser perdonados después de la muerte: base implícita del purgatorio.

* Revelación: “La obra de cada cual quedará al descubierto; el día la pondrá de manifiesto… si la obra se quema, sufrirá daño; él quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego” (1 Cor 3,13-15). San Pablo afirma que algunos serán purificados “como por fuego”, lo que refleja un proceso de purificación posterior al juicio.

* Revelación: “Judas Macabeo hizo una colecta… para ofrecer un sacrificio por el pecado de los muertos, pensando que los difuntos recibirían el perdón” (2 Mac 12,43-45). Aquí se muestra con claridad que las oraciones de los vivos benefician a los difuntos, confirmando la existencia de un estado intermedio en el que esas súplicas son eficaces.

La Tradición Apostólica siempre sostuvo esta verdad, y el Magisterio la definió en concilios como Florencia y Trento. La Liturgia lo proclama en cada misa, cuando intercede por los difuntos para que, purificados, lleguen a la visión de Dios.

El purgatorio, lejos de ser una invención humana, es un signo de la misericordia divina: Dios no rechaza a quien muere en gracia, pero lo prepara para la plenitud de su amor. Es el umbral purificador que abre las puertas de la eternidad.

¿Quieres profundizar más?

Eltz, N. & Simma, M. (2015). ¡¡Sáquennos de aquí!!: María Simma responde a esta petición de las benditas ánimas del purgatorio (2.ª ed.). Didacbook. ISBN 978‑84‑15969‑47‑1