lunes, 1 de septiembre de 2025

¿La Biblia no condena la adoración de las imágenes?

Una objeción frecuente contra la fe católica afirma que la Biblia prohíbe hacer imágenes, por lo que los católicos serían idólatras. Esta crítica suele citar Éxodo 20,4: “No te harás escultura ni imagen alguna…”. Pero es necesario entender el contexto: Dios prohibió a Israel fabricar imágenes para adorarlas como dioses falsos, no el uso de representaciones al servicio de la fe.

* Revelación: “Harás dos querubines de oro… y pondrás los querubines sobre el arca” (Ex 25,18-19). Dios mismo ordena que se realicen imágenes de ángeles para el arca de la alianza, signo de su presencia.

* Revelación: “En la casa hizo dos columnas… y sobre el capitel de cada columna había un diseño de lirios” (1 Re 7,15.19). El templo de Jerusalén estaba adornado con figuras y ornamentos florales, expresión visible de la gloria divina.

* Revelación: “Cristo es la imagen del Dios invisible” (Col 1,15). Con la Encarnación, Dios mismo se hizo visible. Si Cristo, el Hijo, es la “imagen del Padre”, la representación de su humanidad es legítima, porque nos conduce al misterio de Dios hecho carne.

La Tradición de la Iglesia ha defendido que las imágenes no son ídolos, sino signos que remiten al original. El II Concilio de Nicea (787) definió que la veneración de imágenes no es adoración: el culto se dirige a la persona representada, no al objeto material.

Podemos comprenderlo con un ejemplo sencillo: cuando beso la foto de mi abuela fallecida, no beso un trozo de papel, sino a la persona que representa. Del mismo modo, un gesto de veneración ante una imagen de Cristo, de María o de un santo no se dirige al material de la estatua o pintura, sino a aquel a quien representa.

La Liturgia utiliza imágenes para despertar la fe, no para sustituir a Dios. No se trata de idolatría, sino de pedagogía del amor: los ojos nos ayudan a elevar el corazón.

¿Quieres profundizar más?

Juan Pablo II. (1998). Carta apostólica Duodecimum Saeculum sobre el arte sacro y las imágenes cristianas. Ediciones Palabra. ISBN 978-84-8239-387-6.